Descubramos algunos testimonios de voluntarios

« Este servicio de acogida a los peregrinos es una apertura hacia el exterior y un enriquecimiento espiritual; me permite encontrar personas de muy diversos orígenes geográficos. Me enseña sobre la fe de los demás y a respetar todo el mundo».

 

« La capilla es el lugar del Encuentro con el Señor, con Bernardita. Encuentro con todos los que vienen a confiar sus intenciones a Bernardita. Es una maravilla acoger y escuchar gentes venidas del mundo entero, de ver su fe y su esperanza. Es una maravilla pensar que el Señor escucha todos los sufrimientos depositados aquí y que les responde en el secreto de los corazones. Es un gran gozo el poder dar un poco de tiempo para el servicio de sus hermanos ».

 

« Con las hermanas de Congregación, todas ellas muy acogedoras, hemos compartido mucho; con el equipo de voluntarios también, que era un equipo internacional, de Japón, de Alemania, de España…Hemos apreciado este tiempo con ellos, trabajando a gusto, al servicio de toda la casa, jardinería, limpieza, servicio de comedor, acogida….las comidas compartidas, los tiempos de oración juntos».

 

« Durante 30 años, en mis vacaciones, estuve de voluntaria en Lourdes. Ahora, quería seguir viviendo con el mensaje de Bernardita cerca de ella, en Nevers. La acogida y la disponibilidad de los que trabajan en la casa han sido para mí como un signo, como fue la acogida de la virgen María a Bernardita. Lourdes permanece en mi corazón y Nevers es la segunda etapa de mi vida de voluntaria».

 

« En Lourdes, la Santa Virgen nos acoge en público; en Nevers, nos acoge en privado; es un rinconcito del paraíso. Bernardita vino a esconderse a Nevers, no es un “star “; vengo como voluntario desde hace tres años para decir « gracias por todo ». Aquí, me siento privilegiado, hago lo posible por ayudar a los demás, así como yo fui ayudado. Mi vida, desde hace algunos años es, con mis debilidades, crecer en humildad. A los peregrinos encontrados, les digo hablando de Bernardita: -Vengan, les espera».

 

« Me da pena irme. Este tiempo de voluntariado ha sido un tiempo de gracia: vivir con otros voluntarios, acompañar a los peregrinos sobre los pasos de Bernardita. Me ha conmovido el encuentro con dos señoras camerunesas; su vida se parece a la de Bernardita; venían aquí a buscar ánimo. Hemos rezado juntos. Tuve también el gozo de acompañar a un grupo de las islas Marquesas. ¡Qué emoción cuando me ofrecieron un collar de conchas! Hubo tiempos de oración en la paz de este lugar cuya luz hoy es muy pacificante».

 

« Cruzarse con Bernardita, es un primer paso; coger un poco de tiempo junto a ella es aceptar el encuentro: escuchar el relato de su vida, descubrir a aquel que le puso en movimiento y le ha llevado a amar a los demás. Este encuentro nos ha dado el deseo de abrirnos, de compartir lo que recibimos de ella. Así, desde hace algunos años, somos voluntarios y ponemos nuestros « talentos » al servicio de la casa de Bernardita. En este lugar vivimos una experiencia intensa, en equipo, para una causa tan generosa, bella y santificante ».